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Tiro Olímpico

Aspiras. Espiras. Así una y otra vez. Preparas el arma y te colocas en posición. Miras fijamente a un punto. Apuntas. Vuelves a respirar hondo. Esperas a que tu pulso sea prácticamente imperceptible. Deslizas tu dedo suavemente por el gatillo. Cuentas hasta tres: uno, dos, tres…¡BANG! Aciertas de lleno en el objetivo.

Como en la mayoría de las disciplinas deportivas, el tiro tiene sus orígenes en las prácticas del hombre relacionadas con su supervivencia. Este era el caso de la caza con rifle, iniciada a mediados del S. XI con la aparición de la pólvora en China. Desde sus comienzos, el rifle fue tanto un instrumento de salvación como de guerra. La evolución y la penetración cada vez más fuerte del ocio en la vida del hombre le dieron otros fines más lúdicos, convirtiéndolo en un instrumento con el que realizar actividades deportivas. 

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