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Remo

El remo sale del agua y vuelve a entrar en ella, cada vez a mayor velocidad y requiriendo un mayor esfuerzo. Ya solo quedan unos pocos metros para llegar a la meta. Una meta que no puedes ver, ya que estás de espaldas remando con las pocas fuerzas que te quedan. Pero es el sprint final, y la coordinación con tus compañeros es más fundamental que nunca. Juntos hacéis un último esfuerzo, exhalando hasta el último aliento y llegando de una vez por todas al final.

El remo como manera de propulsar embarcaciones existe desde hace muchísimos años, e incluso como “deporte”; ya en el Antiguo Egipto había rivalidades entre remeros por llegar a formar parte de las comitivas funerarias. Pero oficialmente no fue hasta el siglo diecisiete en Inglaterra cuando el remo se empezó a ver como una actividad deportiva. En ese momento era exclusivo de las personas más nobles. Ya en el siglo diecinueve comenzaron a surgir los primeros clubes deportivos en el país anglosajón y también en España y en Francia, y es una disciplina olímpica desde la primera edición de los Juegos Modernos celebrada en Atenas. 

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